martes, 24 de enero de 2017

DE PASEO POR LOS VOLCANES

Ayer estaba aburrida en casa y he decidido coger el coche y dar una vuelta, perderme entre la naturaleza salvaje de la isla.

Me he dirigido hacia el centro, pasando por la zona de La Geria. Hacía unos meses que no pasaba por aquí. La última vez no había aún llovido, y la tierra guardaba su peculiar color negro con tonalidades de gris, típico color del malpaís de una tierra volcánica.

Paisaje de La Geria durante el verano
El verde de los viñedos resaltaba en todo su esplendor entre el negro de la tierra y el gris de las piedras que protegen las plantas de los vientos. Hoy el negro y el gris habían desaparecido, y en su lugar había diferentes tonalidades de verde, consecuencias de las copiosas lluvias de los últimos meses.

Aún siendo una tierra volcánica y  árida, el suelo de Lanzarote es muy fértil. Consecuencia de las erupciones, hay muchos minerales debajo del suelo negro y gris. Estos minerales son también los "responsables" de regalarnos unas uvas  únicas y deliciosas. Por esta razón, cuando llueve (aunque sea poco) la tierra cambia repentinamente su color y es un espectáculo ver a esta isla cubierta de color verde.

Desde La Geria he proseguido hacia Tinajo en dirección Mancha Blanca. Aquí se encuentra la Iglesia de la Virgen de Los DOlores, patrona de la isla. Todos los años, el primer sábado después del 15 de Septiembre, se celebra la romería de los Dolores. Los habitantes de toda la isla van a pie hacia Mancha Blanca desde todos los puntos de la isla, para agradecer a la Virgen su milagro.

Siempre he ido a Mancha Blanca durante las fiestas así que mi visita de ayer ha sido todo un descubrimiento. El silencio y la tranquilidad de esta pequeña aldea escondida entre volcanes me ha llenado de una fuerza inmensa. El contacto con la naturaleza, el paisaje que rodea la pequeña iglesia, el aire que aquí se respira, te hace descubrir y entender la tranquilidad y la serenidad de las que gozan todos los habitantes de la isla.
Lanzarote en invierno

Desde Mancha Blanca, en el camino para regresar a Playa Blanca, pasando por el Parque Natural de Los Volcanes, he decidido volver a repetir el paseo por el Volcán de El Cuervo. Cada visita es diferente: en el crater el color rojizo de la tierra se mezclaba con el verde de la vegetación y el negro del malpaís y de los lapillis de lava. El mismo paisaje de malpaís que rodea el volcán estaba recubierto por liquenes de un color verde blanquizo que intensifica su singularidad.

Recomiendo esta ruta si vienes a Lanzarote en los meses de "invierno" y el clima no te permite disfrutar al máximo de las bonitas playas de la isla. Es una ruta alternativa que merece la pena hacer.

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